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Foto: Perú 21

Hace unos días a través de un mensaje presidencial repentino, el presidente Vizcarra señalaba una serie de anuncios que tenían como objetivo reiterar sus intenciones respecto al país. Es decir, reiterar, cada vez con menos fuerza, que su gobierno impulsaría las reformas por las que se votaron en el último referéndum que expresó la urgencia de los peruanos por reformas profundas.

La reforma política fue el primer tema que trató. Señaló que la crisis se podía constatar en los movimientos y partidos políticos precarios y poco representativos; que las reformas propuestas por la comisión que encabezó el politólogo Fernando Tuesta son asumidas por su gobierno y reafirmaba el compromiso por impulsarlo en las fechas planteadas por la comisión y de ese modo en el bicentenario se realice el proceso electoral con las reformas aprobadas. Denunció que el congreso no avanzaba en las discusiones de las reformas; deslindo de una defensa convencida, al menos ante los medios, de PPK como sí lo hizo buen número de tecnócratas del ambiente político y mediático limeño ante su detención.

El sentido reiterativo a lo que fueron sus señales al nombrar a Del Solar como Primer Ministro, y de la poca contundencia que tuvo la presentación de éste durante el voto de confianza hacen suponer que con este mensaje Vizcarra pretende retomar la iniciativa que perdió luego de entramparse entre las expectativas de los ciudadanos, la presión de la Confiep por ajustar a su modo la economía relentizada, la defensa de los políticos corruptos que temen ir presos y los problemas cotidianos del país. Ante ese entrampamiento y ante el inminente reacomodo de la decadencia política que expresan los ultra conservadores del fujimorismo y el aprismo sale presuroso Vizcarra a ponerse al frente. No es casual que antes del anuncio del nombramiento de Del Solar y del reciente mensaje a la nación este de por medio una caída en los índices de popularidad del gobierno. Todo indica que Vizcarra, salvo hacer explicito el apoyo a las reformas propuestas por la comisión Tuesta que tardó, pero llegó más por presión que por convencimiento, sobre el resto de asuntos dijo poco o nada concreto.

Se podría hacer el esfuerzo de sintetizar el último accionar de Vizcarra en el hecho de que retoma el conflicto entre el congreso y el ejecutivo. Valga decir entre bribones que dominan el parlamento y buscan blindarse ante investigaciones que los tocan y un ejecutivo que no les sigue en ese punto el juego sea destituyendo u obstruyendo a quienes cumplen el papel investigador, ese papel lo cumplía (y cumplen aún) la red de bribones en el sistema de justicia del país. Sin embargo, el problema es que ese momento político acabó con el referéndum de diciembre del 2018. Hoy el momento exige llevar adelante las reformas ¿O es que acaso Vizcarra, cuando se discuta en el parlamento las reformas que la Confiep impulsa, va confrontar con los fujimoristas y apristas en favor de los ciudadanos?

Todo indica que no. Podrá quizá confrontar los aspectos más conservadores que impulsen desde el congreso, pero sobre las cuestiones fundamentales del modelo peruano no van confrontar. La confrontación en esos puntos va a ser con el descontento existente entre los peruanos con respecto a la democracia neoliberal, llámese con los trabajadores desde donde diversos sindicatos ya han declarado su rechazo a las reformas laborales que la Confiep tiene en agenda, por ejemplo; otro es que para  intentar desactivar el conflicto en el corredor minero de Las Bambas han tenido que comprometerse a hacer unos ajustes a la distribución del canon y las regalías mineras, hecho que ha sido tomado por los neoliberales más ortodoxos como una claudicación. La salida para ellos es palo y cárcel.

Por otra parte, el último fin de semana el Secretario de Estado de los EEUU, Mike Pompeo, a raíz de una gira por la región, llegó a Lima a reunirse con Vizcarra y el canciller Popolizio. La agenda tratada tuvo entre varios puntos el tema de Venezuela y la presencia de China en la región. En este ultimo punto Pompeo ha buscado impulsar la agenda estadounidense en una región donde la presencia de China es ya fuerte.

En un develador lapsus el canciller peruano ante las preguntas de un periodista del The Washington Post sobre si la política de bloqueos, sanciones y aislamiento a Venezuela que estaba generando “refugiados” va a ser cambiada ya que ésta no estaba logrando los objetivos deseados, Popolizio señaló que los esfuerzos del Grupo de Lima, que se reunió unos días después en Santiago, estaban encaminados a complementar las medidas de EEUU sobre Venezuela. Es decir, las élites neoliberales de la región contribuyen, pero no deciden.

No se desinfle, señor Vizcarra.

 

Por Víctor Cárdenas