Hay paralelismos que asustan. Diez años después del crack del 29 el mundo presenció el inicio de la II Guerra Mundial. Hoy, diez años después de la gran recesión, nuestra generación, la juventud más numerosa de la historia, es expectante testigo de una creciente tensión.  El realista, a quien muchas veces se lo confunde con el pesimismo, tiene que escarbar hondo sobre una tierra seca para encontrar un poco de esperanza. Esperanza que como el agua es cada vez más esquiva. Y que arguye el realista? Cinco mil cuerpos humanos han flotado el año pasado en el mar mediterráneo. Son cinco mil esperanzas muertas, refugiados por la violencia política y religiosa, migrantes de la miseria económica que perecieron en su huida a una tierra mejor.

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