Gramsci y su madre
Gramsci y su madre

Por Antonio Gramsci*

Carissima mamma,

Estoy a punto de salir para Roma. Ahora es seguro. Me han autorizado esta carta precisamente para anunciarte el traslado. Por eso a partir de ahora escríbeme a Roma hasta que no te advierta de otro traslado.

Ayer recibí una certificada de Carlo con fecha 5 de mayo. Me escribe que me mandará una fotografía tuya: me alegrará mucho. A estas horas debe de haberte llegado ya la fotografía de Delio que te mandé certificada hace unos diez días.

Carissima mamma, no querría repetirte lo que ya frecuentemente te he escrito para tranquilizarte en cuanto a mis condiciones físicas y morales. Para estar tranquilo yo, querría que tú no te asustaras ni te turbaras demasiado, cualquiera que sea la condena que me pongan. Y que comprendas bien, incluso con el sentimiento, que yo soy un detenido político y seré un condenado político, que no tengo ni tendré nunca que avergonzarme de esta situación. Que, en el fondo, la detención y la condena las he querido yo mismo en cierto modo, porque nunca he querido abandonar mis opiniones, por las cuales estaría dispuesto a dar la vida, y no sólo a estar en la cárcel. Y que por eso mismo yo no puedo estar sino tranquilo y contento de mí mismo. Querida madre, querría abrazarte muy fuerte para que sintieras cuánto te quiero y cómo me gustaría consolarte de este disgusto que te doy; pero no podía hacer otra cosa. La vida es así, muy dura, los hijos tienen que dar de vez en cuando a sus madres grandes dolores si quieren conservar el honor y la dignidad de hombres.

Te abrazo tiernamente,

Nino

*Carta escrita desde la cárcel de San Vittore – Milán, donde Gramsci estuvo encarcelado por orden del fascismo, el 10 de Mayo de 1928.

Anuncios