A propósito de la FUSM y la Asamblea Estatutaria en San Marcos

protesta

San Marcos está a puertas de dos momentos importantes en su historia reciente luego de la derrota de la dictadura fujimorista y la intervención a la universidad. Estos dos momentos son parte del nuevo ciclo político que vive el sistema universitario abierto con la aprobación de la Nueva Ley Universitaria a mediados del 2014.

Este ciclo político se caracteriza por el intento de regular los excesos de la educación de mercado –que tenemos básicamente desde los decretos de la dictadura– y de ‘frenar’ las camarillas mafiosas que pretende lograr la nueva ley universitaria. Si bien es cierto que esta ley no altera los fundamentos del sistema universitario establece algunos mecanismos que podrían ‘ayudar’ a cerrar la situación de las universidades públicas plagadas de mafias que enquistadas en los gobiernos universitarios y sosteniéndose en una extensa red de corrupción y clientelaje, estudiantil y docente. Entre esos mecanismos esta las elecciones universales de autoridades y la convocatoria a una Asamblea Estatutaria que abre la posibilidad de poner en el centro del debate la discusión de qué tipo de universidad queremos construir como comunidad universitaria.

Este nuevo panorama ha exigido la maduración de las organizaciones estudiantiles en torno a constituir un frente político estudiantil que planteé férrea lucha contra la corrupción y un programa para la universidad como bandera unitaria. Un programa además que planteé un horizonte de país, que es en esencia la superación de lo reivindicativo a lo programático. De una perspectiva sectorial a una de totalidad. Implica también una superación histórica al papel instrumentalista que le dio la izquierda en general –sin dudas existen excepciones– al movimiento estudiantil y la universidad. Todo ello de cara a enfrentar el nuevo ciclo abierto con la ley universitaria.

Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas

Paulo Freire

Y es también en este panorama que la discusión por reconstruir la Federación Universitaria de San Marcos –fundada a mediados del siglo XX en medio de la Ley Universitaria aprobada en esos años y que desaparece a inicios de los años 90tas en medio de la crisis que vivía el país– se materializa. Si bien es cierto en un primer momento con el impulso antojadizo de antagonizar el proceso de Asamblea Estatutaria con la Federación, luego fue asumida por los diversos sectores estudiantiles.

En estos dos momentos importantes en San Marcos hay la necesidad de un bloque de conducción con claridad programática. Resulta fundamental aquello pues uno de los retos es, sin duda, la confrontación abierta con la corrupción en la universidad –hay un decano acusado de malversar medio millón de soles por ejemplo– para el caso de la Asamblea Estatutaria. Y Para la FUSM es necesario agregarle a esta lucha por dignificar San Marcos vencer a las posturas mecanicistas y cortoplacistas expresadas en agendas restringidas únicamente al plano reivindicativo y que funcionan bajo esta vieja lógica instrumental que mencionamos líneas atrás.

La derrota programática a este sector es importante para quienes planteamos la reconstrucción del movimiento estudiantil como fuerza dinámica en la perspectiva transformadora del país, ya que el papel práctico que este sector tiene es –y ha sido– la de contener la agenda programática del movimiento y reducirla siempre a aspectos reivindicativos que le quitaban filo al potencial de los estudiantes para cuestionar desde nuestra realidad concreta el modelo educativo y de país que tenemos.

La tarea está en manos de este bloque de conducción compuesto además por una generación atípica, pues tiene la misión de reformularse muchas cosas. Una de ellas es el papel del movimiento estudiantil y la educación en sí como palanca transformadora. Y eso pasa por construir un proyecto para las grandes mayorías de estudiantes hoy ajenos al movimiento. Por lo tanto se precisa ampliar el nuevo ciclo político cerrando –al menos progresivamente– el frente de lucha contra la corrupción ya que eso permitiría la apertura de la agenda estudiantil para construir una universidad plural y de calidad, un movimiento estudiantil iconoclasta, heterodoxo y de masas.

Es necesario afianzar la vocación de masas, de poder y de unidad de este bloque de conducción. Es momento de Crear, Renovar y Actuar en el sentido más profundo. En el sentido de creación heroica.

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